En 1981 las grandes empresas de computadoras, cuando crearon la primera computadora personal, la hicieron sin impresora, pues consideraban que el uso de papel ya era innecesario; que a los usuarios les gustaría leer la información en la pantalla.

Algunos visualizaron “un paraíso electrónico”, donde el papel llegaría a ser cosa de museos y de archivos polvorientos.

Pero con el tiempo las mismas máquinas que lograrían la “oficina digital” nos han enterrado en montañas de papel. En vez de reducir hemos ampliado el consumo de papel a un 25% anual.

La fabricación y el consumo de papel y el futuro de los bosques están estrechamente unidos. El 42% de toda la madera talada para usos industriales en el mundo se destinó a la producción de papel.

Los bosques no serían los únicos beneficiarios del ahorro de papel, además se ahorraría un 74% de gases que contaminan la atmósfera y un 35% menos de contaminación en las aguas.